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CARTAS DE SHAMBALLA
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PRIMEROS DÍAS DE SHAMBALLA
Santo Aeolus
24. 07. 1960
Amados
Míos:
¿Sabían
ustedes que en la construcción de Shamballa toda la población fue
aniquilada cuatro veces, y que la Ciudad del Sol en su totalidad, tiene
el precio de la sangre y la agonía de los chelas de Sanat Kumara? Muchos
de ustedes, que son Mis puestos de avanzada en la actualidad, fueron
tenientes de confianza que se pararon junto al líder que cayó
temporalmente ante la embestida de las hordas salvajes por tres veces de
cada cuatro. Cuando el glorioso puente que lleva a Shamballa fue
terminado -el cual conectó la tierra firme con la isla brillante-
ustedes eran parte del grupo que cruzó el puente con los Kumaras y
conmigo.
Durante
las primeras veinticuatro horas, la brillante isla fue dedicada por
completo a atraer la Luz por parte de los Kumaras, cuya ceremonia en
alguna medida se podía comparar a la consagración de una iglesia en la
Tierra hoy, y durante el segundo día, se le permitió a la población
entrar al Santo Templo Central, para poder realizar servicio devocional.
Amados
corazones, estos registros están en sus cuerpos etéricos. El tumulto
terrenal que algunos de ustedes parecen estar experimentando
actualmente, no es más que juego de niños, en comparación con las
agonías que vivenciaron en el pasado. Si pudieran ver, amados Míos,
aquello por lo que han pasado a lo largo de los siglos que han
transcurrido, sus experiencias actuales no serían más que una partícula
de polvo en el Sol. ¡Ha habido momentos de negra desesperación en sus
experiencias anteriores, en este salón de clase terrenal! Al mantenerse
fieles a la Luz, como la han comprendido, cada uno a su manera, estas
experiencias han sido convertidas en momentos fulgurantes de la más
brillante Victoria Divina.
Ahora,
al hacer ustedes este cruce en un momento portentoso en la historia de
la Tierra. ¡Corazones Míos, manténganse firmes! De esta manera se
convertirán en estrellas de iluminación para ayudar a los viajeros
cansados en el Sendero Espiritual del futuro, porque todos tienen que
hollarlo en su sendero rumbo a Casa.
Yo
camino con ustedes cada paso del camino, por más que no puedan verme.
Amor y bendiciones,
Santo Aeolus
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